Preparación

  1. Poner las semillas de lino molidas en un vaso con las 6 cucharadas de agua y remover. Esperar como unos 20 a 30 minutos, hasta que suelten el mucílago y mientras se va elaborado, de vez en cuando remover.
  2. Con un tenedor chafar el boniato y la patata hasta hacerles puré. Integrar la mitad de la harina de coco, la ralladura, la maca y la lúcuma.
  3. Cuando el lino ya esta completamente integrado con el agua, colocar todos los ingredientes en un bol y amasar con las manos, hasta formar una bola.
  4. Dividir la bola grande en 3 más pequeñas. Una de las bolas se deja tal cuál, en otra añadir la canela y amasar hasta que quede bien integrada. Proceder igual con la tercera bola con el polvo de remolacha o el cacao.
  5. Precalentar el horno a 180° y forrar con papel de hornear la bandeja del horno. Con las manos untadas en aceite de coco, formar unas bolitas y después darles las formas que más de gusten, de manera a que la pastita quede concentrada. Se puede añadir los trocitos de fruta deshidratada o frutos secos, al gusto. Pincelar con aceite de coco, una vez las pastitas ya estan colocadas en la bandeja del horno.
  6. Hornear durante 20 minutos, a medio horno y hasta que se vean doradas. Retirar del horno y dejarlas enfriar en la bandeja hasta que se queden tibias. Dejar enfriar sobre una rejilla, idealmente se toman el día siguiente .
Recetas MacroSeny: Pastitas de moniato y harina de coco

Notas:

Aunque se pueden ver como unas pastitas feas de boniato están deliciosas y además son excelentes alimentos prebióticos, la comida favorita de la fauna intestinal. ¡No tienen ni una traza de gluten! Son aptas para intolerantes a los frutos secos, porque en lugar de harina de almendras como los clásicos “panellets” están hechas a partir de harina de coco, patata hervida y refrigerada, boniatos asados y refrigerados, un poquito de sirope de coco que se puede reemplazar por endulzante de calidad como el de arroz, de agave o de el concentrado de manzana, aceite de coco virgen y semillas de lino. Alimentos ideales para alimentar y conservar las bacterias amigas del Intestino Grueso. Se toman frías de un día para el otro, para que así los almidones se vuelven más resistentes y con un efecto retrogradado, lo que supone una menor carga glucémica, mejora la permeabilidad intestinal, con qué mejora la protección de la barrera intestinal, evitando así la entrada de sustancias no deseadas en el torrente sanguíneo. Se conservan bien, en un bote hermético durante 3 días o más... Se pueden tomar para desayunar o para merendar con una bebida caliente.


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