Porque estás vivo, todo es posible y durante las fiestas navideñas abusamos de los dulces, las harinas y las bebidas… de una manera o de otra. Ya suele ocurrir que saturamos el organismo de azúcares refinados que crean adicción y nos hacen perder el norte.

En un primero momento nos sentimos extasiados, pero todo lo que sube tiene que bajar,  tal y como formuló el científico revolucionario Isaac Newton, cuando una manzana se le cayó la cabeza. Cuando eliminamos los azúcares refinados de la dieta, ilusionados con las buenas intenciones de un nuevo año puede que aparezca la sensación de apatía, frustración, irritabilidad y  hasta la inseguridad.

 

Compensar lo con una taza de café, un poquito de turrón que ha sobrado de las navidades o con un bocata del bar de la esquina. ¡ Solo lo va empeorar ! Volveremos a tener un pico de azúcar que durará muy poco, volviendo  a sentirse aún peor con uno mismo, arrasando los supuestos buenos propósitos para el nuevo año.

Si esto también te pasa a ti, sigue leyendo !!

Tengo 3 trucos sencillos que puedes incluir en tu dieta naturalmente equilibrada, caseros y muy baratos ( pasado los reyes, la cosa no está para tirar cohetes…)

1- Las preocupaciones desaparecen con un buen caldo.

En la olla más grande que tengas (no hace falta que sea superior a 5 litros): ¼ de calabaza (si es ecológica con la piel), ¼ de col blanca (repollo), 2 zanahorias grandes (lo mismo con la calabaza, si es eco la piel se aprovecha), 1 cebolla y un par de chirvías (idem ibidem).

Todo esto cortado a trozos grandes, al ser posible con el método rodado. Si te falta algún ingrediente, no te preocupes, lo importante es elaborar un caldo con sabor dulce y con verduras que crecen bajo o cerca de la tierra.

Le pones el doble de agua buena y una pizca de sal marina simbólica o un trocito pequeño de alga kombu. Cuando hierve, bajas el fuego al mínimo y lo cocinas con tapa durante 20 minutos. Escurrir el caldo y reservar la alga kombu. En un chino o en el escurridor mismo, aprieta con un mazo o un cucharón las verduras de modo a extraer su jugo y lo añades al caldo. Le puedes poner un par gotas de tamari para dar chispa a las mañanas de invierno.

De las verduras ya vas a poder obtener pocos de sus nutrientes visto que se han pasado a la agua de la cocción. Pero hay fibra y de la buena. La puedes aprovechar para elaborar una deliciosa y saciante crema con un poco de tahín y unas gotas de tamari.

Tomar 3 a 5 veces al día, antes de comer y tibio. También lo puedes tomar siempre que te sientas tentado a tomar un bombón.

Este sencillo caldo va a nutrir el elemento Tierra (estomago, bazo y páncreas) que se ve dañado por el exceso de azúcares refinados. Al ser un caldo dulce natural aquí también actuamos con la estrategia del empalague, tomar durante 10 a 15 días, pasado este período si aún tienes ganas de turrones y mazapanes, simplemente llama me !!

2-  Durante 3 días: condimento de Nori al medio dia y a la cena.

Si has ido a un restaurante japonés o has ido a un curso de sushi conoces a la Nori. Nori es una alga marina comestible y las algas son grandes aliadas en la depuración del organismo de toxinas. Basta pequeñas cantidades a diario para aportar minerales de forma naturalmente equilibrada. Os recuerdo que el azúcar más allá de desorientar y engordar, también roba minerales. Las personas que padecen de hipertirodismo y tiroidismo autoinmune ,en principio, deben abstenerse del consumo de algas marinas, por su riqueza en yodo. Las personas  que padecen enfermedades autoinmunes, toman fármacos anticoagulantes y inmunosupresores deben tomar precauciones sobre el consumo de algas y consultar el médico especialista.

 

Para elaborar el condimento de Nori, necesitas:

1 puñado de copos de nori o 2 hojas de nori cortadas a trocitos.

Agua buena

Zumo de manzana ecológico (sin azúcares añadidos)

Tamari

1 cucharada sopera de zumo de jengibre fresco.

Poner la nori en un cazo con agua y unas gotas de zumo de manzana. Cocer hasta que la nori quede pastosa. Añadir en último momento unas gotas de tamari y el jugo de jengibre. Cocinar un par de minutos más.

Para los que no estáis acostumbrados a tomar algas y/o si deseáis una presentación más apetecible del condimento de Nori, lo podéis triturar , añadiendo un poco de agua si hace falta, de modo a elaborar una salsa espesa.  Una cucharita de postre para condimentar las ensaladas, el cereal integral, las cremas de verduras, el pescado al vapor, las legumbres (unas grandes aliadas para regular los niveles de azúcar en sangre)….es suficiente. Se conserva bien 3 días en la nevera.

El condimento de Nori ayuda a eliminar las grasas acumuladas de lácteos blandos y azúcar, purifica la sangre y facilita la digestión. Favorece la disminución del colesterol ya que facilita la eliminación de las grasas. También favorece la eliminación de metales pesados.

3- Mindful eating

S! Si ya sé que suena a secta o a dieta de moda en Hollywood. Pero no hay nada con más sentido común y de proximidad que comer con consciencia plena . Esto es lo que significa literalmente mindful eating.

¡Tira la báscula y olvida te de contar calorías! (¿Ah que suena liberador! ). Comer ya no es una lucha. Fuera las obsesiones y la culpa. Aprende y dedica tu mente  a escuchar lo que realmente necesitas y te mereces, en todo el momento. Camina por los bosques, por la playa… medita, escucha música, canta y baila. No hagas nada, solo respira largo y profundamente….y otra vez y una vez más hasta que se haya disipado todas las sombras de la ansiedad.

Reza a tu manera, no hace falta tener religión o creencia, simplemente expresa tus anhelos, tus miedos, tu hambre emocional. Ya sea con palabras al viento, con cartas escritas a mano con destino a la hoguera o con dibujos sin derechos de autor … Y si, aún así, no funciona: Grita y pide ayuda.

Agradece los alimentos. Siéntate siempre para comer, aunque sea una sola almendra y, no mires la tele, ni el móvil o el ordenador. Ni leas, ni hagas nada más que masticar cada bocado que pones en tu boca.


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