Breve guía de introducción de la alimentación energética en los bebés

La leche materna es el principal alimento del bebé hasta que, por lo menos, le salgan todos los primeros dientes. De la calidad de la alimentación de la madre depende el desarrollo del niño/a. Es muy importante que la madre lactante haga una dieta equilibrada rica en minerales, en vitaminas, entre otros nutrientes esenciales. De forma general se debe potenciar una alimentación que se basa en cereales integrales, pescado (evitar piscifactoría y pescados azules grandes como el atún); carne blanca ecológica; leguminosas; verduras biológicas y locales, frutas de la estación, semillas y frutos secos, algas, aceites ecológicos de primera prensada en frío, endulzantes naturales, bebidas vegetales de cereales y de frutos secos, bebidas sin estimulantes, fermentos de buena calidad como el misotamari, salsa de soja, umeboshi, encurtidos naturales como los picles , el chucrut y también los germinados.

La introducción de los alimentos se debe hacer a poco a poco y sin miedo pero observando como reacciona el bebé. El niño/a estará preparado para la introducción de alimentos complementarios a la leche materna, cuando ya pueda sentarse por sus propios medios. La mejor opción para empezar es por algo similar a una leche de cereales (arroz, mijo, quinoa, avena …evitar trigo sarraceno, trigo, espelta, centeno o kamut en una primera etapa) casera y ecológica. Hervir 1 parte de cereal por 10 de agua con un trocito muy pequeño de alga kombu. El cereal ha de haber estado toda la noche de remojo. El agua de remojo se deshecha y se vuelve lavar antes de cocinarlo durante por lo menos una hora a fuego bajo. Empezar con unas cucharaditas de esta leche y, si le sienta bien, se puede ir incrementando paulatinamente. Puede utilizar, una pequeña cantidad de sirope de arroz de buena calidad para que la leche de cereales sea más dulce. La leche materna es dulce por lo tanto los bebés se siente muy atraídos por este sabor.  También se va aumentando el grosor de la leche hasta que ya sea una crema de cereales.

A los pocos días le daremos un puré de verduras dulces, cocinadas al vapor con agua de calidad y de  mineralización débil mezclado con la crema de cereales. Es conveniente no mezclar más de 3 ingredientes por comida. Así podemos observar como le sientan los nuevos alimentos. Poco a poco se va triturando menos los purés. Se debe estimular la masticación de los alimentos desde de la más tierna edad. Emulando el gesto cuando se ofrece los alimentos al niño/a de forma divertida y simpática. Los primeros purés de verduras (recuerdo que la comida en este periodo es complementaria a la leche materna) es interesante elaborarlos con el pasa purés manual o con un trituradora de bajas revoluciones, para evitar que el bebé ingiera demasiado aire, lo que puede producir cólicos y gases. Servir a temperatura ambiente o tibio. También es recomendable utilizar las verduras ecológicas lo más frescas posible y dejar reposar las cremas y purés por lo menos unos 20 minutos hasta que el bebé la ingiera. Si prepara varias raciones de purés y cremas es mejor calentarlas al baño maria y evitar el microondas.

 

Al principio utilizaremos verduras dulces de temporada como las zanahorias, calabazas, judías verdes, puerros, cebollas, calabacines, brócolis, entre otras. Retiramos la piel, en los primeros días, de las verduras muy fibrosas. Evitaremos verduras como los tomates, las berenjenas, los pimientos, las espinacas y las acelgas. Y aquellas verduras con efectos muy depurativos y diuréticos  como los rábanos, nabos, alcachofas, remolacha, apio, champiñones o setas. Si empezamos con la fruta en lugar de las verduras dulces, luego será complicado que el bebé acepte bien la verdura, pues la fruta, en general, es mucho más dulce.

Según la cocina energética las proteínas como el pescado y la fruta se deben consumir de acuerdo con las necesidades del bebé. Si es verano y el niño está tenso y grita necesitará más fruta y menos proteína animal. La proteína animal se suele introducir después de haber experimentado con la vegetal y ver como el bebé reacciona junto con las cremas de cereales y los purés de verduras. Si es Invierno y el bebé está débil deberemos dar le  pescado más a menudo y algún huevo de gallina realmente feliz. Junto con las leguminosas se puede incluir un pequeño trocito de alga nori. La sal no se incluye hasta que el niño/a comienza a andar solo. A los 3 años debería comer como un adulto que sigue una alimentación sana y consciente pero con menos sal. La fruta se introduce cocinada en forma de purés o de zumos naturales y sin azúcares añadidos.

Se pueden ir introduciendo semillas muy trituradas y antes remojadas y ligeramente tostadas. Empezar por las de sésamo y a poco a poco vamos intercalando con las demás como las de girasol y las de calabaza. Se puede tostar las semillas enteras y guardar una vez frías en tarro de cristal. Pueden durar hasta por lo menos 10 días y al momento de utilizarlas es cuando se trituran para preservar mejor sus aceites. Más o menos a los 8 meses se introducen el aceite de oliva y el aceite de sésamo de primera prensada en frío. Cuando el niño o la niña ya sostiene la cabeza se introducen los alimentos sólidos para que empiece a experimentar nuevas texturas. Utilice utensilios de cocina libres de toxicidad para servir la comida de los bebés . No se obsesione con esterilizarlo todo, con el orden, ni con las cantidades.

 

Sobre todo no se agobie, angustie o se impaciente con la alimentación de su bebé. Los niños y las niñas son muy sensibles a las emociones que envuelven la comida. No les obligue a comer, ni haga del momento de la comida un grande acontecimiento, ni utilice estrategias de recompensas con la comida. Sienta seguridad en su instinto maternal y nutricional. No asuma que a su niño o niña no le gusta o le encanta este u otro alimento. Es bien posible que en otra ocasión se sorprenda que le gusta un alimento que anteriormente haya rechazado.  Muchas de las relaciones conflictivas con la comida que presenciamos en los adultos provienen de una educación alimentaria desequilibrada. Si el entorno familiar tiene una relación positiva y tranquila con la comida los infantes se van a nutrir sin complicaciones.

La alimentación y la cocina tanto para la fertilidad, como para el embarazo, la lactancia y durante la infancia son fascinantes porque constituyen  las raíces de una educación en alimentación equilibrada y consciente desde  una perspectiva que considero sostenible. A lo largo de este año y el que viene propondré talleres relacionados con estos y otros temas. Para estar informados de los próximos grupos de cocina, solo hay que apuntarse al newsletter (boletín de notícias).