«Tiene la virtud de calentar, de adelgazar, de atraer; mascada, de purgar las flemas. Su zumo, mezclado con hidromiel y gargarizado es conveniente para inflamaciones de amígdalas y asperezas callosidades crónicas de la tráquea”. Dioscórides ( II 154).

Hace tres mil años que los chinos cultivan la mostaza. Pitágoras afirmó que la mostaza agudiza la inteligencia. La planta de la mostaza pertenece al género y familia de las coles.

Se utiliza en cataplasmas de mostaza, con harina de mostaza, que se aplican al pecho para aliviar los síntomas de catarro o dificultades de respiración.

Se utiliza en pediluvios en el tratamiento de dolores de cabeza, resfriados y de la tos. Y en el tratamiento de problemas respiratorios como el asma.

La mostaza es también efectiva para el tratamiento de las enfermedades reumáticas, como la artritis, artrosis, gota, entre otros, ya que disminuye la inflamación y el dolor. Resulta eficaz para el tratamiento de los hongos de las uñas y del pié de atleta (se han identificado por los menos 8 componentes antifúngicos y antibióticos). También para los pies cansados, problemas de circulación, reduce la hipertensión arterial, se emplea en casos de menstruaciones irregulares, escasas o falta de ciclo menstrual.

Por vía interna (solo la mostaza blanca) es útil como laxante natural, para estimular el apetito, para tratar la hipotensión por su capacidades de aumentar la presión arterial, estimular la circulación sanguínea y la energía, desinflamar los tejidos.  No son recomendables los tratamientos con mostaza por vía interna en caso  de sensibilidad en la boca, irritación e inflamación de todo el tracto digestivo (gastritis, esofagitis), diarrea, tenesmo (deseo continuo y dificultad para orinar).

El uso del gas mostaza dio lugar al primer fármaco anti cancerígeno efectivo, en casos de linfoma. Actualmente, los fármacos derivados del gas mostaza  se siguen utilizando en quimioterapia para tratar la
leucemia y otros tipos de cáncer.


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