Más allá del placer efímero que podamos tener al disfrutar de un buen plato de comida  cocinada con amor, con buen gusto  y reconfortante, la neurociencia afirma que las sensaciones  de felicidad, buen humor y tranquilidad se alimentan de determinadas sustancias  nutritivas que activan la química cerebral.  Sucede que los alimentos después del proceso digestivo, se convierten en nutrientes los cuáles generan la calidad de la sangre, la cual fluye por todo nuestro organismo y afecta a la química cerebral responsable de activar los neurotransmisores que producen los impulsos nerviosos que intervienen tanto en funciones fisiológicas, como en nuestros recuerdos, sueños, la manera como percibimos la información y en las sensaciones.

El sistema inmunitario también tiene una relación estrecha con el sistema digestivo e intestinal. El sistema inmunitario estimula determinadas hormonas que reciben el nombre de “endorfinas” y que producen las sensaciones de seguridad, confort, de placer o intervienen en los patrones del sueño, dan respuesta al dolor y al estrés, regulan las sensaciones de apetito y saciedad, las funciones reproductivas, las emociones, la actividad física, entre otras.

Pautas alimenticias para estar de buen humor y alejar la tristeza:

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  • Sustituir los azúcares de asimilación rápida, presentes en los cereales refinados como el arroz blanco, la pasta, el pan blanco o las galletas y bollería industrial, el azúcar blanco, etc.… por alimentos integrales que producen una energía estable, equilibrada y duradera. Solo hay que renovar la despensa y eliminar todo aquello que ya no queremos en nuestras vidas y sustituir por alimentos sin procesar, con vida, integrales y íntegros… porque realmente no hay manera de que seas feliz, a la larga tomando,  azúcares refinados.  Es muy importante que los alimentos integrales ricos en fibra sean bien masticados para poder digerirlos bien. Masticar, masticar y masticar, mastica otra vez y así hasta que el alimento se convierta en líquido.

 

  • Evita los lácteos, aunque nos bombardean con el mensaje que si no los tomamos podamos incurrir en determinadas deficiencias nutricionales, diversos estudios nutricionales, que no dependen de la gran industria alimentaria, afirman que hay un síndrome de ansiedad que se debe a la ingesta de la leche y es por ello que cuesta tanto abandonarlos. ¡Es más! Se ha comprobado que el consumo de lácteos aumenta la permeabilidad de la mucosa intestinal, y eso no es nada de bueno, pues dicho aumento de la permeabilidad de los intestinos, en la edad adulta, permite el paso de sustancias tóxicas a la sangre.  Sobre la polémica del consumo habitual de lácteos hay demasiados intereses en juego para que se llegue a un consenso. Comprueba: Durante un período de dos meses elimina los lácteos de tu dieta y observa cómo te sientes, analiza el antes y el después y entonces decides.  Y por ello el calcio no sufras que está presente en más alimentos que no son de color blanco, como las hojas verdes, las algas marinas, las semillas y los frutos secos.

 

  • Vigilar con el trigo, sobretodo el refinado que también se asocia con el síndrome de ansiedad porque produce la dichosa hiperpermeabilidad intestinal, antes comentado, generando también desagradables episodios de estreñimiento, diarreas e inflamaciones intestinales. Una dieta donde abunda el trigo y sus derivados genera apatía, adormecimiento y lentitud. Es adictivo y por lo general se trata de compensar el enlentecimiento mental que producen con el consumo de estimulantes como la cafeína, la teína, la mateína, el azúcar, la taurina y cosas peores.

 

  • No saturar al hígado con el estrés, el alcohol, alimentos desnaturalizados, tóxicos, exceso de carnes rojas, de grasas de mala calidad, azúcar y café. Ya la muy sabía y querida Medicina Oriental nos vienen diciendo hacía miles de años que los trastornos hepáticos producen frustración, angustia, irritabilidad, falta de perspectiva y mal humor. Aumenta el consumo de alimentos de origen vegetal, dando especial énfasis en las verduras de hoja verde y en los cítricos para ayudar a descongestionar el hígado.

 

  • Para combatir el estrés oxidante que debilita el sistema inmutaría, dejando el cuerpo indefenso y de mal humor: Incluye con frecuencia alimentos fermentados como el chucrut, el miso, el kéfir, el kombucha, los pickles, etc.  Certifica que tienes un buen aporte diario de verduras y frutas ricas en vitamina C.

 

  • Mucho cuidado con las mono dietas y las dietas extremas y restrictivas, porque pueden causar deficiencias nutricionales y afectivas que conllevan al constante mal humor y atraen a la tristeza. Apostar por la variedad y asegurar que al largo del día están presentes todos los nutrientes con una alimentación naturalmente colorida y sabrosa produce el bienestar en el cuerpo y en la mente.

Nutrientes que promueven el placer y el buen humor:

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– El triptófano libera la serotonina, la hormona de la felicidad. Los alimentos vegetales ricos en triptófano son los cereales integrales, los plátanos, los dátiles, el sésamo, los garbanzos, el aguacate, las semillas de calabaza y girasol, la calabaza y la espirulina.

– El magnesio interviene en la formación de los neurotransmisores y en el buen funcionamiento de las neuronas. También en la relajación muscular siendo muy importante su acción en el músculo cardíaco. Según la Medicina Tradicional China, el corazón en equilibrio genera alegría. El magnesio actúa tanto como energizante como relajante. La perdida de magnesio se debe a diversas causas, en especial cuando hay situaciones de estrés físico y mental. Los alimentos de origen ecológico son, por lo general los más ricos en magnesio, en que se destaca las semillas como las de amapola, las de calabaza y girasol. El cacao, el germen de trigo, el perejil y la levadura nutricional. También los frutos secos, las judías blancas así como todas las legumbres y en las hojas verdes de las hortalizas.

– Las vitaminas del grupo B intervienen de forma directa en la formación de las sustancias cerebrales que regulan el estado de ánimo. Incrementan el rendimiento muscular y la producción de energía. Es muy importante garantizar un buen aporte de vitaminas del grupo B para evitar el decaimiento y el desanimo. La deficiencia de vitaminas del grupo B está relacionada con la irritabilidad, la ansiedad, el cansancio intelectual, el aumento de la sensibilidad al ruido y a los estímulos de dolor, con la depresión y el deterioro cognitivo. Las vitaminas del grupo están presentes en las verduras, las nueces, legumbres, frutas, semillas, granos integrales, etc. Es importante mencionar que el aporte de vitamina B12 del mundo vegetal no es suficiente y que las personas que siguen una dieta vegana deberían asegurarse de su correcta aportación a través de la suplementación dietética.

– La fenilalanima eleva el estado de humor y alivian el dolor. Está presente de forma destacable en las almendras, en el aguacate, las legumbres, el perejil, la piña y en las espinacas.

– La tirosina previene y ataja estados depresivos, ayuda a estabilizar los niveles de azúcar y ayuda a la formación de determinados neurotransmisores. La encontramos en las manzanas, almendras, espárragos, aguacates y zanahorias.

– Los Omega 3 mantienen el ritmo cerebral, aportando flexibilidad a las células cerebrales. Es esencial para el equilibrio del tejido nervioso. Aleja la depresión, el insomnio, la ansiedad y las bajadas de a libido. Tiene un potencial anti inflamatorio, cuando se utiliza correctamente. Los alimentos más ricos en Omega 3 son el pescado azul, las nueces, semillas de calabaza, de lino, de cáñamo, de chía, de sésamo y las micro algas.

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  • El Hierro es fundamental para el correcto funcionamiento del sistema nervioso. Se encarga de transportar el oxigeno a los tejidos y a los órganos. De alimentos de origen vegetal ricos en Hierro se destaca los orejones, las hortalizas de hoja verde, el trigo sarraceno, la remolacha, las semillas de fenogreco, las lentejas, entre otros. Es recomendable asegurarse de la correcta asimilación del hierro a través de la combinación de proteínas más alimentos ricos en vitamina C: Hierbas frescas, en que se destaca el perejil, los cítricos pero también en las coles, fresas y coliflor y en un amplio surtido de frutas y verduras de temporada y proximidad.
  • El Selenio, es un micronutriente con gran capacidad antioxidante, protege las células y evita su degeneración. Actúa como un antidepresivo natural. Está presente en los cereales integrales, nueces de Brasil, brécol y repollo.
  • El Litio se usa para el tratamiento del trastorno bipolar y como antidepresivo. Lo encontramos de forma en cereales integrales, en las alubias, garbanzos, patatas, nabos y jengibre.
  • El Zinc es antioxidante y regula las funciones psicológicas como calmante del sistema nervioso. Se destaca su aporte en el germen del trigo, las pipas de calabaza, en el cacao y en ajo.
  • La Capsaicina es picante y produce sensación de calor, genera endorfinas. Popularmente se ha atribuido al picante, virtudes afrodisíacas, así que de forma moderada alegra la vida un poquito de guindilla o de pimienta… ¡Mucha canela y mucho jengibre!

Referencias bibliográficas:

“Nutrición Depurativa” y “Lácteos y Trigo” por Néstor Palmetti

“Mood food” por Miguel Angel Almodóvar

“Cocina para tu mente” por P. Kaliman y M. Aguilar.


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