La Macrobiótica y la Medicina Oriental asocia este período del año, el Verano Tardío, con el elemento Tierra: cuando los días ya se hacen más cortos, las temperaturas bajan sin llegar a hacer frío, y el verano se despide serenamente para dar lugar a el Otoño.

La cocina de esta temporada nos puede ayudar a asentar los pies en la tierra y a coger centro, después del verano y las vacaciones, donde es habitual estar algo más dispersos y comer de forma más fría y expansiva.

El elemento Tierra se asocia con la capacidad de nutrirnos y nutrir a los demás. Está asociado con la seguridad en uno mismo y en la vida, en confiar que las cosas van a ir a mejor, porque somos merecedores. Cuando nuestra Tierra está en equilibrio estamos en contacto con los ciclos naturales de la vida, y nos ocupamos de las cosas en vez de preocuparnos.

Es la época para cosechar lo positivo de nuestras experiencias. El sabor que predomina en nuestros platos es el dulce natural: las calabazas, las coles, la cebolla bien cocinada, los nishimes (modo de cocinar la verdura a fuego bajo y lento, casi sin agua), los estofados, los salteados largos y de forma esporádica el horno. Sin olvidar el vapor, los escaldados y el prensado.

 

Empezamos a introducir y a potenciar los cereales más contractivos: el arroz integral de grano corto, que nos ayuda a coger centro y el mijo que ayuda a contrarrestar el exceso de líquidos en el organismo. Para las personas más débiles y con más síntomas de frío y/o de deficiencia, el arroz dulce o glutinoso.

La alga Kombu y la Arame, con su sabor ligeramente dulce se hace ver más a menudo en nuestras ollas. Las legumbres que caracterizan el Verano tardío son los garbanzos y las lentejas pardinas en formas de guisos que nos van a proporcionar calor interno y dulzor.

Estaremos atentos a nutrir y a tonificar nuestro Estomago, Bazo y Páncreas, órganos con funciones claramente administrativas y relacionados tanto con el sistema digestivo como el inmunitario.

La naturaleza se tiñe de colores beiges, naranjas, amarillos y marrones. Nuestros platos también lo van a reflejar y poco a poco vamos adaptando nuestra alimentación y preparándonos para el frío, evitando así los resfriados y otras enfermedades de ajuste.

La cocina del Verano Tardío, inteligente, sana y natural nos ayuda a “volver al cole”,  a estar centrados, en plena forma y con ganas de coger nuestras tareas del año en positivo!


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