1 – Sigue el ritmo. Proponte una  rutina de verano y relajada pautada por tu reloj biológico. No solo tener unas horas más o menos fijas para alimentarse pero también regular la hora en que te duermes y te despiertas, una buena gestión entre las horas laborables y las de ocio, descanso y actividad, etc… También es importante que reserves, una hora diaria para la gestión de la cocina. Cuando empieza a  bajar el sol y el calor da una tregua, es el momento ideal para ponerse a cocinar, tanto para preparar la cena  como el desayuno,  la comida y las meriendas. Sé más lista que el hambre! Que el hambre no te pille sin nada saludable preparado con antelación. No se puede pasar todo el verano improvisando.

Merienda a la sombra

2 – Si te vas de vacaciones, antes pásate por tu tienda habitual de productos saludables, hace una compra variada a consciencia. Invierte en tu salud y en tu bienestar. Será más difícil que vayas tirando con cualquier cosa que pillas al momento, si ya tienes la despensa bien equipada. Si te vas de vacaciones, fuera de tu casa, cerca de la playa o en la montaña, lo mejor es que ya llevas una caja con los ingredientes secos y luego ahí solo tendrás que comprar a la semana el producto fresco. Piensa que en muchos lugares de veraneo no tienen dietéticas cerca… Si te vas al extranjero, obviamente que no vas a pagar exceso de bagaje por llevarte la despensa. Informate si hay una tienda de productos orgánicos cerca de donde vas y en los primeros días hazlos una visita, también te pueden informar de restaurantes con opciones saludables.

Desayuno de verano

3 – Crea atmósferas refrescantes y agradables en tu cocina para que te animes a cocinar! Durante el día mantén la cocina a la sombra y ventilar la cuando empieza a bajar el sol o por la noche. Mantén la cocina limpia y ordenada. Se cocina y se limpia y se ordena al mismo tiempo. Nada de fregar los platos mañana !! Si te despiertas con tu cocina patas arriba y sucia, huirás della y te irás a desayunar mal en el bar o no disfrutarás de un desayuno tranquilo y agradable que es el primero paso para tener un buen día.

4 –  Vigila con los alimentos demasiado fríos y expansivos : alcohol, refrescos,  helados con grasas chungas y cargados de azúcar refinado, café, lácteos, etc… Tu cuerpo te pedirá el extremo opuesto con alimentos muy contractivos y que generan mucho calor, como los embutidos, las carnes rojas, los fritos, demasiada sal, harinas horneadas o quesos muy curados, entre otros. Y vice versa, es el pez que se muerde la cola.  Tomar alimentos extremos, desnaturalizados, cocinados sin consciencia y sin amor, de mala calidad,  ya todos sabemos que es perjudicial para la salud en general, así como hace subir y bajar rápidamente el azúcar en sangre, lo que afecta bruscamente los mecanismo biológicos de regulación emocional. Disfrutar del verano, de tus vacaciones, si las tienes, depende en gran parte de tí, de lo que comes y como lo comes.  Mismo si surgen percances, la vida también se conforma de imprevistos, si no es que seria muy aburrida. Tu energía vital y tu humor son la clave para gestionarlos de una manera positiva y incluso  puedes llegar a reírte de ellos, si estás de buen humor.

Plátanos con chocolate y frutas

 5 – Cuando las temperaturas suben, seguimos con una alimentación equilibrada y variada, pero potenciando aquellos alimentos que nos refrescan, sin ir a los extremos. O sea sigue basando tu dieta en verduras y frutas frescas de temporada y proximidad, cereales integrales, legumbres y proteínas vegetales;  si tomas proteína animal con moderación y elije la mejor calidad, semillas, frutos secos, aceites vegetales de primera presión en frío, algas marinas, fermentos vegetales y poco más….Podemos tomar cereales integrales más refrescantes y expansivos como la quinoa, el arroz largo, el basmati, el arroz rojo, el maíz ecológico y la cebada. También cúscús, bulgur, polentapasta de buena calidad. En formato de ensaladas y en salteados con verduras y legumbres. Tomanos menos, lo que no significa eliminar del todo, aquellos cereales más contractivos y que generan más calor como el trigo sarraceno, el mijo o el arroz de grano redondo. Todo dependerá de como lo combinas y como lo cocinas.

6-  En verano solemos socializar más y compartir veladas con nuestros amigos y familiares. Y son habituales las cenas informales, a base de picoteo en los jardines, patios o terrazas. Evita las típicas bolsas de patatas fritas industriales, los nachos y demás snacks que son malísimos, no nutren y resultan adictivos. Con la polenta, puedes fácilmente elaborar nachos o chips, junto con unas crudités, para acompañar guacamole con nori, hummus, paté de shiitakes y daikon, paté de tahin y miso, paté de algas y olivas, etc. También quedarás muy bien y suele gustar a los invitados las broquetas con verduras a la plancha y crudas.  Unas broquetas con tempeh, otras con tofú y otras con seitán.  Y unas tartas saladas de verduras con harina integral de calidad siempre gustan! De postre, seguro que unos polos de café de cereales Inka, les encantará a los peques y a los no tan peques. Sirve lo en una cubitera con hielo y que cada uno  disfrute de su polo fresquito.

Coca de cebolla

7 – Por lo que hace las legumbres se pueden incorporar en ensaladas o en forma de patés y cremas, resultan más ligeras.  Los garbanzos y judías blancas o rojas, comprarlas en conserva ecológica, pues tardan más en cocinar.  Las lentejas y las azukis, con un remojo mínimo de 2 horas, las tendrás cocidas en olla exprés en 15 a 20 minutos. Si tomas carne, ya sabes que mejor que sea blanca y de la mejor calidad, nada gallinas alimentadas con piensos, hormonas y antibióticos. Acompaña siempre la proteína animal con  verduras, mejor si son crudas, tipo ensaladas. El pescado no lo tomes de piscifactoría. El pescado blanco se cocina bien al vapor, condimenta con limón y hierbas frescas. Si se trata de pescado azul, que sea pequeño, vigila con el tipo de cocción que sea corta para no echar a  perder  los Omega 3 y oxidar las grasas.

8 – El verano ofrece mucha variedad de fruta y de verduras y eso se debería reflejar en los platos  repletos de varios colores: Los platos deben de ser ligeros pero completos. Potencia los alimentos de color verde, pero no te olvides de las raíces y de las verduras que crecen cerca de la tierra. Potencia los sabores acido y amargos naturales, que depuran y ayudan a drenar el exceso de calor.

9 – Utiliza variedad de hierbas frescas para condimentar y algunas especies como el jengibre que ayudan a disipar el calor. No le tengas miedo a las grasas de buena calidad, mejor si son crudas y moderar el uso de aceite en las cocciones. Los estilos de cocción con o sin fuego a potenciar en verano son los escaldados, los macerados, vapor, los hervidos, los fermentados, los prensados, salteados cortos y a la  plancha.

 

Polos de Sandía

 10 – En verano la naturaleza nos brinda con deliciosas y refrescantes  frutas como las sandías, el melón, los melocotones, ciruelas y las cerezas… Disfrutalas, cada día, con moderación por veces las puedes cocinar a la plancha, salteadas, cocidas, al vapor, etc… Que tengas un feliz verano, sano, sabroso y alegre !

 

 


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